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martes, 14 de abril de 2015
Conoce a los diseñadores que debutarán en BOMO 2015
¡Y se viene Bolivia Moda 2015! La cita más importante de moda para el país se sigue 'nutriendo' talentos emergentes. En esta ocasión, ni bien se dio a conocer la lista tabulada de los diseñadores oficiales de esta décima entrega saltaron varios nombres a la vista. Entre ellos el de la modelo Silvia Wende, que estará presente con accesorios. Mientras que Anita Soto Villavicencio mostrará su colección Latiture, Valeria Franco, dará a conocer su toque al estilo de los años 50, Vania Rodríguez Saavedra, de La Paz pondrá en pasarela La espina y el creador de la página de modas Bolivian Style Jorge 'Chuck' García dará a conocer su marca One and Only.
CORTITAS
Bolivia Moda 2015 será del 8 al 11 de mayo, en el pabellón Internacional II de la Fexpocruz.
CORTITAS
Bolivia Moda 2015 será del 8 al 11 de mayo, en el pabellón Internacional II de la Fexpocruz.
Rosita Hurtado ya tiene sucesora
Antonelli Antelo creció entre los diseños de su abuela Rosita Hurtado, la reconocida diseñadora boliviana que triunfa en el mercado de la moda de EEUU. A corta edad dio muestras de su talento para el diseño, haciendo ropa para sus muñecas y luego, guiada por su abuela, empezó a diseñar vestidos de niñas.
El domingo fue su debut. Con tan solo siete años, participó del primer fashion show dedicado a los niños, el DC Kids Fashion Couture realizado en Springfield (Virginia, donde presentó su colleción primavera-verano 2015 junto a 50 niñas que también se inician en las pasarelas y la moda. Antonelli dio a conocer su colección Beyesa, que comprende vestidos de gala para niñas.
Rosita y la mamá de la ‘minidiseñadora’, la exmodelo Eliana Jayo, están muy orgullosas de su debut y del talento que demuestra a tan corta edad.
Ahora, ¡que el éxito toque a su puerta!
El domingo fue su debut. Con tan solo siete años, participó del primer fashion show dedicado a los niños, el DC Kids Fashion Couture realizado en Springfield (Virginia, donde presentó su colleción primavera-verano 2015 junto a 50 niñas que también se inician en las pasarelas y la moda. Antonelli dio a conocer su colección Beyesa, que comprende vestidos de gala para niñas.
Rosita y la mamá de la ‘minidiseñadora’, la exmodelo Eliana Jayo, están muy orgullosas de su debut y del talento que demuestra a tan corta edad.
Ahora, ¡que el éxito toque a su puerta!
lunes, 13 de abril de 2015
Stephanie Valdez Herrera: “Estoy superando el miedo a la edad”
Stephanie Valdez Herrera es una esbelta paceña de 25 años que empezó el modelaje hace poco tiempo por invitación del conocido estilista Marcelo Ruiz, al que conoció cuando visitaba su salón. Desde entonces las pasarelas y la fotografía cobraron mucha importancia en su vida, “el modelaje es un gusto adquirido para mí”, confesó Stephanie entre risas mientras explicaba que no se le había ocurrido antes ser modelo.
Actualmente está culminando sus estudios en la carrera de Diseño y Decoración de Interiores, trabaja además en la Inmobiliaria Re/Max Casas & Propiedades, el cual consume mucho de su tiempo, pero que le da grandes satisfacciones. El modelaje como una pasión le regaló maravillosas experiencias, conoció a personas que son importantes para ella y siente que se encuentra en el mejor momento de su vida.
Según Stephanie su estilo es "muy propio", no copia de nadie, pero le gusta mirar los programas donde muestran lo último de la moda y luego lo mezcla hasta lograr algo que le guste realmente. Fanática hasta los 'huesos' de los zapatos, comenta que nunca faltan en su armario de todo tipo y tamaño, también los blue jeans con los que va hasta a trabajar.
Se considera una persona tranquila, asiste al gimnasio y se “tunea” dos horas antes de ir a trabajar. Tiene metas a corto plazo que quiere cumplir, entre ellas retomar los ensayos de danza árabe, que es otra de sus actividades favoritas, ya que la practica desde el año 2007 y la dejó por falta de tiempo.
“Una barrera que estoy superando poco a poco es el miedo a la edad”, con esta frase finalizó la modelo refiriéndose a los años que le quedan en el modelaje, pero con esa figura seguro le quedan muchos más. Te dejamos la galería de fotos para que conozcas mejor a esta modelo en la mira.
Actualmente está culminando sus estudios en la carrera de Diseño y Decoración de Interiores, trabaja además en la Inmobiliaria Re/Max Casas & Propiedades, el cual consume mucho de su tiempo, pero que le da grandes satisfacciones. El modelaje como una pasión le regaló maravillosas experiencias, conoció a personas que son importantes para ella y siente que se encuentra en el mejor momento de su vida.
Según Stephanie su estilo es "muy propio", no copia de nadie, pero le gusta mirar los programas donde muestran lo último de la moda y luego lo mezcla hasta lograr algo que le guste realmente. Fanática hasta los 'huesos' de los zapatos, comenta que nunca faltan en su armario de todo tipo y tamaño, también los blue jeans con los que va hasta a trabajar.
Se considera una persona tranquila, asiste al gimnasio y se “tunea” dos horas antes de ir a trabajar. Tiene metas a corto plazo que quiere cumplir, entre ellas retomar los ensayos de danza árabe, que es otra de sus actividades favoritas, ya que la practica desde el año 2007 y la dejó por falta de tiempo.
“Una barrera que estoy superando poco a poco es el miedo a la edad”, con esta frase finalizó la modelo refiriéndose a los años que le quedan en el modelaje, pero con esa figura seguro le quedan muchos más. Te dejamos la galería de fotos para que conozcas mejor a esta modelo en la mira.
domingo, 12 de abril de 2015
Decired Cortez: “Haré trabajos, pero no con poca ropa como antes”
Llegó acompañada de su media naranja. Con semejante cuerpo, un guardaespaldas es necesario. Pero no, Decired Cortez Romero (32) solo quiso compartir la experiencia de una sesión de fotos con su futuro esposo, Carlos Eduardo López, dos años menor que ella.
Aseguran que no tiene nada que ver con celos, sino con compañerismo, y el 'feeling' que se desarrolla entre ambos saca chispas... incluso a dos años de haberse conocido, y a uno y medio de estar juntos.
Él no deja de mirarla, literalmente la 'escanea'. Cómo no, esa cintura de avispa es un imán para los ojos, incluso femeninos.
Se casarán en un tiempo, aún no tienen la fecha definida por razones laborales, él trabaja en temas de seguridad, y ella en su boutique y en asesorías de moda, imagen personal y producciones.
Juraron no vestirse de blanco juntos pero, aunque no lo diga, parece que ella extrañaba la adrenalina de una sesión fotográfica. Quizá por eso está abierta a trabajos como modelo, aunque no con los niveles de sensualidad de campañas anteriores, como la de Cuba Libre.
“Una tiene etapas en su vida. Me gustaría hacer publicidades, pero ya no con poca ropa, como antes. Cuba Libre fue la última campaña que hice, yo diría que fue demasiado sexy, pero ahora tengo un hijo grande, otras prioridades. No me arrepiento de nada, lo hice porque me gustó, no porque me lo exigieran, pero hoy me siento un poquito mayor para eso”, confiesa, aunque luce tan bien como antes.
Aunque se borró del mapa del modelaje y de la farándula por mucho tiempo, Decired reconoce que en algún momento sintió nostalgia de los viejos tiempos. “Hace un par de años extrañaba cuando Pablo Manzoni hacía sus shows, fui magnífica, pero lo cierto es que ahora ya no, soy feliz con lo que hago y me siento bendecida, con la familia que tengo y con la que voy a lograr.
Hogar propio
Si alguien pensó alguna vez que el sol y la luna, o el agua y el aceite no podían coincidir, 'le peló', o al menos eso parece. Decired es tranquila, pausada y serena al hablar.
Su novio se autodefine como lineal, recto, a veces un poco torpe, pero el equilibrio se los da el romanticismo de él, y su modelo de familia, que quiere replicar con la bella morena. “Ella es desordenada, impuntual; yo soy muy formal, cuadrado, pero lo que tiene de desordenada lo tiene de dulce”, le dice con una mirada que olvida que hay más gente alrededor.
En Carlos Eduardo, Decired encontró una familia. “Mis padres la adoran, como a una hija más”, agrega él.
Fue Decired la culpable de que Carlos Eduardo se quedara en tierra firme, pues pensaba alzar vuelo, lejos de su tierra. El futuro esposo jura que no le pesa, pues su más grande anhelo es tener el hogar que sus padres le dieron. “Ella no es falsa, es lo que es”, le dice él, y ella no se queda atrás: “Me llevé el premio mayor al conocerlo, es lo mejor de mi vida como pareja”.
Se conocieron hace dos años, cuando Decired lo contrató para que le diera seguridad en su casa. Formal en el trabajo, pero ciego jamás, Carlos Eduardo se dio cuenta del mujerón que tenía enfrente; sin embargo, no movió un dedo para no salir del protocolo laboral.
Fue ella la que dio el primer paso. Le hizo una llamada 'equivocada'. Suficiente para que él entendiera el mensaje.
No tienen fecha para la boda, pero ella ya sabe el modelo de su vestido y a él le causa gracia. “Cómo son las mujeres”, dice quien llenó la entrada de la casa de ella de velas y flores para pedirle matrimonio, a fines del año pasado.
Aunque Carlos Eduardo es muy serio, nunca tuvo prejuicios con el pasado en el modelaje de Decired: “Lo que me importa es desde el momento en que está. Quién soy yo para juzgar, además, he visto sus fotos y está preciosa, cómo no me va a gustar”, sostiene.
Por su parte, Decired ya dejó de extrañar el pasado y planifica un bebé. Está practicando con su pequeño sobrino. “Necesitaba más tranquilidad, pensar en mi hogar. No lo buscamos, simplemente sucedió”, dice con brillo en los ojos
Aseguran que no tiene nada que ver con celos, sino con compañerismo, y el 'feeling' que se desarrolla entre ambos saca chispas... incluso a dos años de haberse conocido, y a uno y medio de estar juntos.
Él no deja de mirarla, literalmente la 'escanea'. Cómo no, esa cintura de avispa es un imán para los ojos, incluso femeninos.
Se casarán en un tiempo, aún no tienen la fecha definida por razones laborales, él trabaja en temas de seguridad, y ella en su boutique y en asesorías de moda, imagen personal y producciones.
Juraron no vestirse de blanco juntos pero, aunque no lo diga, parece que ella extrañaba la adrenalina de una sesión fotográfica. Quizá por eso está abierta a trabajos como modelo, aunque no con los niveles de sensualidad de campañas anteriores, como la de Cuba Libre.
“Una tiene etapas en su vida. Me gustaría hacer publicidades, pero ya no con poca ropa, como antes. Cuba Libre fue la última campaña que hice, yo diría que fue demasiado sexy, pero ahora tengo un hijo grande, otras prioridades. No me arrepiento de nada, lo hice porque me gustó, no porque me lo exigieran, pero hoy me siento un poquito mayor para eso”, confiesa, aunque luce tan bien como antes.
Aunque se borró del mapa del modelaje y de la farándula por mucho tiempo, Decired reconoce que en algún momento sintió nostalgia de los viejos tiempos. “Hace un par de años extrañaba cuando Pablo Manzoni hacía sus shows, fui magnífica, pero lo cierto es que ahora ya no, soy feliz con lo que hago y me siento bendecida, con la familia que tengo y con la que voy a lograr.
Hogar propio
Si alguien pensó alguna vez que el sol y la luna, o el agua y el aceite no podían coincidir, 'le peló', o al menos eso parece. Decired es tranquila, pausada y serena al hablar.
Su novio se autodefine como lineal, recto, a veces un poco torpe, pero el equilibrio se los da el romanticismo de él, y su modelo de familia, que quiere replicar con la bella morena. “Ella es desordenada, impuntual; yo soy muy formal, cuadrado, pero lo que tiene de desordenada lo tiene de dulce”, le dice con una mirada que olvida que hay más gente alrededor.
En Carlos Eduardo, Decired encontró una familia. “Mis padres la adoran, como a una hija más”, agrega él.
Fue Decired la culpable de que Carlos Eduardo se quedara en tierra firme, pues pensaba alzar vuelo, lejos de su tierra. El futuro esposo jura que no le pesa, pues su más grande anhelo es tener el hogar que sus padres le dieron. “Ella no es falsa, es lo que es”, le dice él, y ella no se queda atrás: “Me llevé el premio mayor al conocerlo, es lo mejor de mi vida como pareja”.
Se conocieron hace dos años, cuando Decired lo contrató para que le diera seguridad en su casa. Formal en el trabajo, pero ciego jamás, Carlos Eduardo se dio cuenta del mujerón que tenía enfrente; sin embargo, no movió un dedo para no salir del protocolo laboral.
Fue ella la que dio el primer paso. Le hizo una llamada 'equivocada'. Suficiente para que él entendiera el mensaje.
No tienen fecha para la boda, pero ella ya sabe el modelo de su vestido y a él le causa gracia. “Cómo son las mujeres”, dice quien llenó la entrada de la casa de ella de velas y flores para pedirle matrimonio, a fines del año pasado.
Aunque Carlos Eduardo es muy serio, nunca tuvo prejuicios con el pasado en el modelaje de Decired: “Lo que me importa es desde el momento en que está. Quién soy yo para juzgar, además, he visto sus fotos y está preciosa, cómo no me va a gustar”, sostiene.
Por su parte, Decired ya dejó de extrañar el pasado y planifica un bebé. Está practicando con su pequeño sobrino. “Necesitaba más tranquilidad, pensar en mi hogar. No lo buscamos, simplemente sucedió”, dice con brillo en los ojos
La marca OSH KOSH nos ofrece este Otoño - Invierno 2015 una coleccíon muy variada inspirada en los niños
La marca OSH KOSH nos ofrece este Otoño - Invierno 2015 una coleccíon muy variada inspirada en los niños Oshkosh, con mucha energía y con espíritu aventurero.
La colección está basada en tres estilos marcados. Linea Active, Linea Casual y la Linea Denim.
Línea Active consta de una oferta de prendas deportivas con diseños modernos en telas con frizas o impermeables en una gama de colores. Línea Casual cuenta con una variedad de prendas que combinan entre si; detalles de bordados y aplicaciones con brillos para niñas y variedad de camisas para niños. Línea Denim , un ícono de la marca OSHKOSH, ofrece diferente tonalidades de denim en telas desgastadas, sólidas y elásticas.
Definitivamente, la marca OSHKOSH es un clásico americano con las características de durabilidad y confort.
El sombrero de chola inspira a los malabaristas de circos en el mundo
De ser un símbolo de la mujer de pollera se ha transformado en una pieza fresca y novedosa utilizada por malabaristas en circos de Canadá, Estados Unidos, Japón y algunos países europeos. Un psicólogo y malabarista italiano se inspiró en el sombrero de chola para crear varias versiones artesanales y divertidas de este accesorio bajo el nombre de Cholita Circus.
Jody Vagnoni es un psicólogo italiano, de 32 años, que llegó a Bolivia en mayo de 2013 para ser voluntario en un proyecto de circo social con niños de bajos recursos como facilitador de enseñanza de malabares, acrobacias en el piso, teatro y desarrollo de las habilidades sociales. Fue en esa dinámica que descubrió este sombrero tan característico.
"El concepto de Cholita Circus es la reinterpretación y fusión de un elemento cultural folklórico para que sea utilizado como un elemento de malabarismo. El teatro ‘clown’ (de payasos) me ha enseñado la dramatización poética del objeto. Es decir, un palito de madera se puede transformar en un cepillo de dientes, un plato en volante de un automóvil y un sombrero de chola en un objeto de manipulación y juego”, detalla Vagnoni.
Junto a un socio, Vagnoni fabrica actualmente en Cochabamba cinco modelos de sombreros: bombín redondo, derby, cilindro, chaqueño y de forma cónica. Los sombreros se elaboran con lana de oveja adquirida en Bolivia y se les coloca una cinta de colores, material que llega desde Italia.
Cada modelo, incluido el color, se elabora a pedido y se vende por internet. El 95% de las ventas se hace al mercado internacional debido a que en Bolivia no hay muchos malabaristas, el precio a nivel nacional por unidad es de 150 bolivianos. Los diseños tienen una estética atractiva para que otros actores de circo, no sólo los malabaristas, puedan usarlos en su show.
Las principales diferencias de estos sombreros y los de chola son que al adoptar diferentes formas emulan, unos diseños más que otros, una personalidad circense. Además, el peso y la consistencia de la textura son diferentes. Ello, según explica Vagnoni, porque para hacer malabares se necesita que las piezas sean más pesadas y resistentes.
De la cabeza al circo
Desde el inicio de su trabajo vio en Bolivia y sus habitantes un gran potencial con deseos de crecer y desarrollarse en la vida. Un día al reunirse con las madres, muchas de ellas mujeres de pollera, de los niños a quienes daba los talleres de malabares se le ocurrió tomar los sombreros de algunas y empezar a hacer malabares junto a los pequeños. Al jugar con este accesorio se dio cuenta que tal vez había descubierto una función que nadie les había dado.
Al investigar descubrió que en Bolivia había una cultura de fabricación y uso de sombreros de chola con una profunda tradición. Al mismo tiempo empezó a dibujar diferentes modelos que se adapten a las actividades y espectáculos que se hacen en los circos, pero sobre todo en los malabares.
De Bolivia para el mundo
La historia de circo se remonta a todo un legado cultural heredado por algunas de las civilizaciones más antiguas del mundo. A esa tradición milenaria este italiano decidió darle un toque boliviano con los sombreros de chola. Vagnoni hace malabares y espectáculos circenses como amateur, por diversión y para librarse del estrés. Su personaje favorito es clown (payaso) porque es el mago de las emociones y transforma el drama en comedia, nada le afecta y todo le fortalece.
Desde pequeño viajar era su sueño recurrente, lo hacía con la imaginación porque no tenía dinero para otra cosa. Eso cambió años después cuando empezó a recorrer por el mundo ejerciendo como voluntario, psicólogo y malabarista. Estuvo en varios festivales como el Turbo Fest 418 en Montreal, Canadá. Posteriormente, en 2014 los organizadores de ese evento le invitaron para presentar los sombreros Cholita Circus.
"Nuestros clientes son artistas de circo, personas que han estudiado para ser profesionales y viven haciendo espectáculos en teatros, festivales y centros culturales. Estos sombreros son como la guitarra para un músico, como el bisturí para un cirujano. Un objeto de trabajo”, argumenta.
A la moda
Debido a que los diseños gustan además de a los malabaristas o gente de circo, Cholita Circus lanzará un producto abocado al mundo de la moda que tiene el objetivo de llegar a un público que le gusta tener en la cabeza un accesorio que marque tendencia y un juguete al mismo tiempo. Por otro, lado, se lanzará un producto de diseño interior inspirado en los tradicionales sombreros de la mujer de pollera.
Para Vagnoni tener una tienda de Cholita Circus le ha permitido exportar no sólo un sombrero sino al personaje que lo lleva de una forma diferente y respetuosamente divertida. "Muchos de mis clientes no sabían nada de las cholitas y a través de la marca se enteraron de una parte de la cultura boliviana. En cada caja, que lleva un sombrero, incluimos un volante informativo en donde explicamos quién es la cholita y su historia, antigua y moderna; además de una figura de ella en tamaño pequeño”, finaliza Vagnoni.
Su sueño es ver a las mujeres de pollera luciendo un sombrero de Cholita Circus, un objeto con el que, además de lucirlo, se puede jugar y abrir las puertas del mágico mundo del circo.
Jody Vagnoni es un psicólogo italiano, de 32 años, que llegó a Bolivia en mayo de 2013 para ser voluntario en un proyecto de circo social con niños de bajos recursos como facilitador de enseñanza de malabares, acrobacias en el piso, teatro y desarrollo de las habilidades sociales. Fue en esa dinámica que descubrió este sombrero tan característico.
"El concepto de Cholita Circus es la reinterpretación y fusión de un elemento cultural folklórico para que sea utilizado como un elemento de malabarismo. El teatro ‘clown’ (de payasos) me ha enseñado la dramatización poética del objeto. Es decir, un palito de madera se puede transformar en un cepillo de dientes, un plato en volante de un automóvil y un sombrero de chola en un objeto de manipulación y juego”, detalla Vagnoni.
Junto a un socio, Vagnoni fabrica actualmente en Cochabamba cinco modelos de sombreros: bombín redondo, derby, cilindro, chaqueño y de forma cónica. Los sombreros se elaboran con lana de oveja adquirida en Bolivia y se les coloca una cinta de colores, material que llega desde Italia.
Cada modelo, incluido el color, se elabora a pedido y se vende por internet. El 95% de las ventas se hace al mercado internacional debido a que en Bolivia no hay muchos malabaristas, el precio a nivel nacional por unidad es de 150 bolivianos. Los diseños tienen una estética atractiva para que otros actores de circo, no sólo los malabaristas, puedan usarlos en su show.
Las principales diferencias de estos sombreros y los de chola son que al adoptar diferentes formas emulan, unos diseños más que otros, una personalidad circense. Además, el peso y la consistencia de la textura son diferentes. Ello, según explica Vagnoni, porque para hacer malabares se necesita que las piezas sean más pesadas y resistentes.
De la cabeza al circo
Desde el inicio de su trabajo vio en Bolivia y sus habitantes un gran potencial con deseos de crecer y desarrollarse en la vida. Un día al reunirse con las madres, muchas de ellas mujeres de pollera, de los niños a quienes daba los talleres de malabares se le ocurrió tomar los sombreros de algunas y empezar a hacer malabares junto a los pequeños. Al jugar con este accesorio se dio cuenta que tal vez había descubierto una función que nadie les había dado.
Al investigar descubrió que en Bolivia había una cultura de fabricación y uso de sombreros de chola con una profunda tradición. Al mismo tiempo empezó a dibujar diferentes modelos que se adapten a las actividades y espectáculos que se hacen en los circos, pero sobre todo en los malabares.
De Bolivia para el mundo
La historia de circo se remonta a todo un legado cultural heredado por algunas de las civilizaciones más antiguas del mundo. A esa tradición milenaria este italiano decidió darle un toque boliviano con los sombreros de chola. Vagnoni hace malabares y espectáculos circenses como amateur, por diversión y para librarse del estrés. Su personaje favorito es clown (payaso) porque es el mago de las emociones y transforma el drama en comedia, nada le afecta y todo le fortalece.
Desde pequeño viajar era su sueño recurrente, lo hacía con la imaginación porque no tenía dinero para otra cosa. Eso cambió años después cuando empezó a recorrer por el mundo ejerciendo como voluntario, psicólogo y malabarista. Estuvo en varios festivales como el Turbo Fest 418 en Montreal, Canadá. Posteriormente, en 2014 los organizadores de ese evento le invitaron para presentar los sombreros Cholita Circus.
"Nuestros clientes son artistas de circo, personas que han estudiado para ser profesionales y viven haciendo espectáculos en teatros, festivales y centros culturales. Estos sombreros son como la guitarra para un músico, como el bisturí para un cirujano. Un objeto de trabajo”, argumenta.
A la moda
Debido a que los diseños gustan además de a los malabaristas o gente de circo, Cholita Circus lanzará un producto abocado al mundo de la moda que tiene el objetivo de llegar a un público que le gusta tener en la cabeza un accesorio que marque tendencia y un juguete al mismo tiempo. Por otro, lado, se lanzará un producto de diseño interior inspirado en los tradicionales sombreros de la mujer de pollera.
Para Vagnoni tener una tienda de Cholita Circus le ha permitido exportar no sólo un sombrero sino al personaje que lo lleva de una forma diferente y respetuosamente divertida. "Muchos de mis clientes no sabían nada de las cholitas y a través de la marca se enteraron de una parte de la cultura boliviana. En cada caja, que lleva un sombrero, incluimos un volante informativo en donde explicamos quién es la cholita y su historia, antigua y moderna; además de una figura de ella en tamaño pequeño”, finaliza Vagnoni.
Su sueño es ver a las mujeres de pollera luciendo un sombrero de Cholita Circus, un objeto con el que, además de lucirlo, se puede jugar y abrir las puertas del mágico mundo del circo.
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